¿Vestirte para encajar o vestirte según tu propósito?
¿Vestirte para encajar o vestirte según tu propósito?
Hablemos de lo difícil que es encontrar tu propio estilo en un mundo donde todo está diseñado para que encajes en un molde. Un mundo que constantemente nos expone a patrones de vestimenta que hay que seguir para "estar a la moda".
¿Te pasa que mirás tu armario y sentís que no tenés nada que ponerte?
¿O que tu ropa ya no representa a la mujer que sos hoy?
¿Sentís esa necesidad de comprar lo que está en tendencia para sentirte parte... pero al probártelo, no te sentís cómoda?
Quizás te convencés diciendo: "así es la prenda", aunque en realidad no te identifica.
Comprás, la usás una vez, subís una linda foto... y después, ahí queda, acumulada.
Lo sé, yo también estuve ahí.
Compraba ropa solo por “pertenecer”. Pero pertenecer... ¿a qué? A veces ni siquiera lo sabía. Mi armario se llenaba de prendas que no combinaban entre sí, y la frustración crecía.
Mientras más compraba, más quería seguir comprando. Nunca era suficiente. Me comparaba con lo que veía en redes y pensaba:
"Ojalá tuviera esa prenda para sentirme como ella..."
¿Pero sabés qué? No conocía mi estilo.
Y cuando no te conocés, es fácil copiar. Es fácil seguir una moda sin cuestionarte si eso realmente te representa.
Si te sentís así, tranquila. No estás sola. Es parte del proceso.
No es fácil frenar el bombardeo constante de las redes que prometen una “fórmula mágica” para todo.
Pero no. No todas somos iguales.
Cada una tiene una historia, una mirada, una forma de habitar el mundo.
Y ahí está lo más hermoso: en la diferencia. En la autenticidad.
Porque esto puede sonar incómodo, pero es real:
No a todas nos funciona lo mismo.
A mí, por ejemplo, me encanta el estilo ejecutivo, pero también el chic, el parisino, y otros más.
¿Eso significa que no tengo un estilo definido?
No. Significa que me cuestiono.
Que elijo qué mensaje quiero transmitir según el momento.
Incluso cuando voy al súper con mis hijas.
Porque siempre estamos comunicando, incluso cuando creemos que no lo hacemos.
Y ahora me preguntás:
“¿Cómo descubro mi estilo? ¿Cómo sé qué mensaje quiero transmitir?”
No hay una fórmula mágica. Pero sí hay algo fundamental:
1. Tomar consciencia. Si ya notaste que estás en este proceso, es un gran paso. Solo podemos transformar lo que somos capaces de ver.
2. Antes de comprar, pregúntate: ¿Esta prenda potencia mi mensaje o me aleja de él?
3. Revisá tu armario: ¿Con qué otras prendas la puedo combinar? ¿La usaría más de una vez?
Si la respuesta es sí, bienvenida.
Si es no, aunque me duela (porque muchas veces es el ego el que quiere comprar), la dejo pasar.
Y después me felicito por haber elegido desde mi consciencia, no desde la emoción.
Porque, además de que esa prenda no me representa, también es un gasto.
Y en mi caso, mis finanzas dependen 100% de mí.
Por eso, cada decisión que tomo es como una jugada de ajedrez.
Es parte de liderarme a mí y a mi familia.
Así que mujeres:
Abramos espacios para preguntarnos quiénes somos, qué queremos comunicar, qué queremos habitar.
Para vestirnos desde nuestra verdad, y no desde una moda pasajera.



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