Ámate con tus luces… y también con tus sombras
Amate con tus luces… y también con tus sombras
Que levante la mano quien nunca haya tenido un complejo con su cuerpo...
Sí, lo sabés: todas tenemos ese fantasma que, en algún momento de la vida, nos acompaña en silencio.
Vivimos en una sociedad que nos vendió muchas veces la idea de la perfección: siluetas ideales, piel impecable, cuerpos eternamente trabajados.
Y claro, inevitablemente nos comparamos. Nos miramos al espejo y no vemos lo que somos, sino lo que “nos falta”.
Y a veces, por vergüenza, por dolor o por costumbre, terminamos ocultando.
Ocultamos esa parte de nosotras que nos incomoda, que no queremos que los demás vean.
Y en ese acto, perdemos libertad.
La libertad de vestirnos como nos gusta, de caminar con seguridad, de mostrarnos sin filtro.
Nos esclavizamos con una sola pregunta:
¿Y si se dan cuenta de este “defecto”?
El monstruo interno
Ahí comienza la conversación más tóxica que podemos tener: la que sostenemos con nosotras mismas.
Ese monstruito que nos repite, una y otra vez:
“No sos suficiente. No sos linda. No valés.”
Y empezamos a fingir que no duele.
Nos armamos una coraza. Pero basta que alguien haga un comentario, y respondemos con el misil más potente...
Lo irónico es que ese misil vuelve a nosotras, como una bomba emocional.
Nos lastima la autoestima, la seguridad, la voz interior.
¿Por qué?
Porque le dimos poder al “qué dirán”, a un complejo que, sin querer, adoptamos como verdad.
Las redes y la realidad
En redes, todo parece perfecto.
Mujeres con cuerpos tallados, maquillaje intacto y peinados brillantes... incluso cuando sacan la basura.
¿Y nosotras? Entre casa, con ropa cómoda, con cara lavada y ojeras de la vida real.
Y ahí nos golpea:
“¿Por qué yo no tengo ese cuerpo?”
“¿Qué rutina de gym hará?”
“¿Qué cirugía se hizo?”
Y así vamos… sintiéndonos cada vez más lejos de nuestro propio cuerpo.
Más vacías. Más frustradas.
Por la nariz, por la piel, por la celulitis, por lo que sea. Siempre hay algo.
La revelación
¿Sabés qué descubrí?
Que el mayor acto de amor propio es aceptar cada parte de nuestro cuerpo.
Cada uña, cada curva, cada rincón: lo visible y lo privado.
Porque cuando te aceptás, comienza tu viaje hacia la verdadera libertad.
La de verte con amor.
La de alimentar tu alma, no tu ego.
La de mirarte al espejo y decirte:
"Soy hermosa. Soy completa. Soy suficiente."
Aprendí que lo hermoso es lo real.
Es esa cana que sale después de una guerra ganada.
Esa mancha que dejó el sol en una tarde feliz.
Esa nariz que hace tu rostro único.
Y ese “defecto” que te incomoda, quizás es lo más lindo que alguien puede ver en vos.
Desde qué lugar decidís cambiar
¿Y si quiero cambiar algo? ¿Está mal operarme? ¿Me hago el tratamiento? ¿Voy al gym?
Te entiendo.
Y no estoy acá para decirte qué hacer. No soy quien.
Pero sí te invito a preguntarte:
¿Desde qué lugar estás tomando esa decisión?
Si es desde el amor, desde el cuidado, desde la libertad de decir “esto lo hago por mí”… entonces adelante.
Pero si es desde la herida, desde el deseo de demostrar algo, de tapar lo que duele… ahí es donde el cambio no sana. Solo disfraza.
Porque después de un complejo, aparece otro. Y otro.
Y así podés pasar la vida entre bisturís, dietas, filtros… y vacío.
Mi historia
Te cuento la mía.
Durante años, mi “monstruo” fue la delgadez.
Sufrí bullying. Me escondía con ropa oversize, camperas grandes, camisas sueltas. Quería ser invisible.
Hasta que un día, en un acto de valentía (y de hartazgo), me anoté en el gimnasio.
No para gustarles a los demás.
Lo hice por mí.
Porque entendí que no podía seguir tapándome para sobrevivir.
Y ahí empezó mi cambio.
No solo físico, también emocional.
Hoy estoy en paz con mi cuerpo.
Sí, hay otros monstruos, claro. Pero ahora sé que el poder está en mí. No en ellos.
De mujer a mujer…
Amemos nuestro cuerpo.
Aceptémoslo con luces y con sombras.
Porque es el único que tenemos. Y es un regalo.
Somos únicas. Somos reales.
Y lo real, aunque a veces duela… es hermoso.
De mujer a mujer:
Si vos no te aceptás primero,
¿cómo esperás que te acepte alguien más?
Con amor Mariam
💌 ¿Querés compartir tu historia?
Te leo en los comentarios de este artículo o en Instagram.
Este blog es para nosotras. Para conversar, sanar y crecer.Juntas. Las leo



Comentarios
Publicar un comentario