¿Esperaste tus flores amarillas y no llegaron?
¿Esperaste tus flores amarillas y no llegaron?
Llegó la primavera en Argentina, esa época luminosa y llena de vida. Y con ella, el 21 de septiembre, esa fecha donde por alguna razón esperamos que entre los “enamorados” o quienes se están “conquistando” aparezca el gesto romántico de regalar flores amarillas.
El amarillo simboliza vitalidad, amor, calidez y alegría: cualidades que solemos asociar con la pareja “ideal”.
Entre la espera y la certeza
En mi caso, ya tenía la certeza de que las flores no iban a llegar. Hace tiempo me reconcilié con mi soledad.
Pero algo me sorprendió: vi a un hombre caminando con un gran ramo de flores. Llevaba en los ojos entusiasmo y nervios. Y pensé: “Qué bendecida su novia, qué hermoso gesto…”.
En ese instante me dije: “Sí, existen hombres detallistas y amorosos”.
Y recordé una charla con una amiga, cuando me preguntó qué me gustaría encontrar en un hombre.
Sin pensarlo, respondí: “Que me abrace y que tenga conversación”. Nos reímos juntas de lo poco con lo que a veces nos conformamos.
¿Moda o verdadero deseo?
Ahí me pregunté:
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¿Estoy esperando flores porque lo deseo de verdad, o porque es moda?
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¿Busco atención? ¿Busco amor?
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¿Qué me pasa con esta espera?
La verdad es que no soy de esperar: si quiero algo, voy por ello. De hecho, tengo flores en mi escritorio que yo misma me regalé.
Pero muchas veces no se trata solo de flores. También esperamos que el otro aprenda a amarnos a nuestra manera, y eso nunca llega. Esperamos conversaciones que no se dan, gestos que no llegan. Y así se nos pasa la vida esperando, coleccionando ilusiones de “tal vez hoy sí”.
¿Qué esperamos realmente?
Cuando esperamos demasiado del otro, le cargamos una gran responsabilidad y terminamos cediendo nuestro poder. Por eso me detuve a preguntarme:
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¿Estoy esperando algo genuino?
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¿O solo quiero encajar en la moda pasajera?
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¿O busco otra cosa disfrazada de un gesto romántico?
No tengo fórmulas mágicas para darles, pero sí una invitación: reflexionemos juntas.
No conformarse con lo mínimo
Les habla alguien romántica hasta la médula, pero llegué a una conclusión:
Que te regalen flores es lo mínimo. Que te den cariño y atención también es lo mínimo. Y no debería ser por obligación, ni solo en una fecha especial, sino cualquier día, sin excusas y sin pedirlo.
Mujeres, no nos conformemos con poco por miedo a perder a alguien. Nosotras valemos demasiado para tan poco.
Flores para una misma
Si no recibiste flores este 21, tranquila: el mundo no se cayó. No te estás perdiendo de nada. Ya sos completa. Y si querés flores, regalátelas.
Porque lo importante no es el gesto aislado, sino construir una vida plena, con objetivos claros y sueños propios. Y cuando llegue una relación sana, será entre dos libertades que deciden acompañarse.
Al final, las flores más valiosas son las que primero aprendemos a regalarnos a nosotras mismas.
Con amor Mariam



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