¿No tener un estilo?

 



¿No tener un estilo?

El otro día una amiga me dijo algo que me quedó resonando:

“Mariam, no tengo un estilo.”

Esa frase me golpeó, porque en el fondo, cuando decimos “no tengo estilo”, estamos diciendo algo mucho más profundo: “no sé quién soy”.

Y ojo, no lo digo para ser dura, sino porque lo viví en carne propia. En mis momentos más difíciles, cuando me sentía perdida, mi ropa también hablaba por mí: descuido, abandono, tristeza.

La imagen, aunque no queramos, siempre refleja algo de nosotras. Y aunque mi amiga sí sabía quién era, lo que pasaba era que nunca se había detenido a mirar su propio reflejo con amor, a preguntarse: ¿qué quiero transmitir con mi forma de vestir?

Todas tenemos un estilo

Decir “no tengo un estilo” es mentirnos. Porque todas tenemos uno. Lo que sucede es que, al no reconocerlo, terminamos copiando a los demás, dejándonos llevar por las tendencias o por el famoso “qué dirán”. Y eso, mujeres, es una forma de traición hacia nuestra identidad.

La buena noticia es que descubrirlo no es complicado, solo requiere detenernos, observarnos y elegir con conciencia.

El estilo simplifica la vida

Muchas me dicen: “me agota pensar qué ponerme cada día”. Te entiendo, a mí también me pasó. Pero cuando conocés tu estilo, todo se vuelve más simple: tu placard se convierte en un espacio con ropa que realmente te identifica, piezas fáciles de combinar, y lo mejor, ¡te ahorra tiempo y energía!

Un truco que uso: empiezo por lo básico (una remera blanca, una camisa, un jean o un pantalón negro) y después elevo el outfit con accesorios. Otro tip: organizo la ropa de la semana durante el finde. Así, los lunes dejo de pelearme con el placard y simplemente elijo lo que ya preparé con intención.

¿Qué estilos existen?

La moda ha dado nombres para “encasillar” formas de vestir. No son reglas, sino referencias que pueden ayudarte a identificar por dónde va tu esencia:

  • Boho: relajado, con vestidos sueltos, estampas étnicas y accesorios.

  • Clásico: trajes, camisas, prendas de calidad atemporales.

  • Minimalista: básicos, neutros, sastrería simple y elegante.

  • Sport-chic / Athleisure: mezcla de prendas deportivas con casuales o blazers.

  • Preppy: estilo colegial con faldas, blazers y mocasines.

  • Casual: comodidad, ante todo, con básicos y prendas oversize.

  • Aesthetic: tendencia de redes, siempre actualizada y reinventada.

  • Ejecutivo: elegancia profesional con sastrería y zapatos de punta.

Podés elegir uno, mezclar varios o reinventarlos a tu manera. Lo importante es que tu estilo refleje tu identidad y estilo de vida, no que encajes en una etiqueta.

Preguntas que te invito a hacerte

La próxima vez que te pares frente al espejo, pregúntate:

  • ¿Estoy reflejando quién soy?

  • ¿O estoy copiando lo que otros esperan de mí?

  • ¿Qué mensaje quiero transmitir con mi imagen?

Porque al final, tu estilo no es un uniforme: es un lenguaje silencioso que cuenta tu historia.

                                                        Con amor Mariam

Comentarios

Entradas populares