Soy más allá del estereotipo
Soy más allá del estereotipo
El accidente que me sacudió
Hace una semana tuve un pequeño accidente dental: perdí una pieza de madrugada, justo cuando debía preparar todo para la competencia de una de mis hijas, además de mil responsabilidades más.
Fue un momento inesperado, consecuencia de hacer todo en automático. Quedé en shock, pero no había tiempo para llorar: debía resolver el día. Me puse en piloto automático.
No fue hasta la mañana siguiente que tomé verdadera conciencia de lo que había pasado. Me miré al espejo y volvieron fantasmas que creía haber dejado atrás hace mucho tiempo.
El espejo y los viejos fantasmas
Me sentí “fea” otra vez, como aquella niña o adolescente que sufría burlas por su aspecto: “patito feo”, “fea” y mil apodos hirientes más.
Con ese diente perdido, sentí que se iba parte de mi autoestima. Me encerré días enteros, sin ganas de hablar con nadie, con miedo a la crítica y al qué dirán.
Para alguien que cuida su imagen, era un escenario catastrófico.
El peso del estereotipo
Volvieron a mí esas heridas de “no encajar con el estereotipo”: ese estándar silencioso pero imponente.
En un mundo donde todo parece perfecto en redes sociales —desfiles de moda, mujeres con “el cuerpo ideal”, influencers con “la sonrisa perfecta”, mentores con seguridad intacta— yo me vi al espejo y me reconocí lejos de ese molde.
Un molde diseñado para imponer cómo debemos pensar, sentir y vivir.
La revelación
Después de hablar con mis amigas, una me hizo ver más allá de mi herida:
“Lo tuyo se arregla en semanas. Pero hay mujeres que llevan años intentando encajar, sintiéndose mal consigo mismas por no ser la mujer ideal”.
Tenía razón.
Y entonces me pregunté:
-
¿Por qué queremos encajar en un molde que tal vez no fue hecho para nosotras?
-
¿Qué buscamos realmente al encajar: ¿aceptación, validación?
Lo que descubrí
Llegué a una certeza: nuestra belleza habita en nuestro interior.
En validarnos como mujeres reales, imperfectas, pero auténticas. En aceptar que la belleza va más allá del físico.
Cada una es hermosa tal como es:
-
con cuerpos únicos,
-
corazones capaces de dar amor,
-
y mentes brillantes, llenas de liderazgo y libertad.
Somos más allá del estereotipo o canon de belleza vigente.
Somos permanentes.
Aunque nuestro cuerpo cambie con los años, incluso en cada grieta hay belleza.
El aprendizaje
Con mi diente entendí algo: debo aceptar el tiempo que lleva reconstruirlo, al igual que la autoestima y la vida misma.
Somos momentos, cargados de instantes inesperados, con quiebres, pero cada uno trae una enseñanza.
Hoy sé que esos fantasmas ya no tienen poder sobre mí. Que me amo y me acepto como soy.
Aunque a veces me incomode el espejo, sé que esto no me define.
Hoy valoro no haberme quedado en esa conversación hiriente conmigo misma.
Hoy elijo abrazarme, con grietas visibles e invisibles, porque ahí también habita la belleza real.
Un mensaje para vos, mujer
Si luego de llorar (porque sí, lo que duele hay que sacarlo), te levantás, te autoabrazás y seguís con la cabeza en alto hacia tus objetivos… te convertís en una mujer poderosa.
En una mujer magnética.
Y vos, mujer:
-
¿A quién le estás dando tu poder?
-
¿Qué buscás al querer encajar?
Sé libre. Amate así, con lo que duele y con lo que más amás.
Abrázate con tu diálogo interno y recordá siempre:
lo real siempre será hermoso.
Con amor Mariam



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