¿Por qué algunas prendas ya no te representan?

 


¿Por qué algunas prendas ya no te representan?

Hace un tiempo empecé a no saber qué ponerme.
Y eso me desconcertó.

Siempre conocí mi estilo. Vestirme era cuestión de minutos.
En un solo día resolvía qué iba a usar toda la semana, según mi agenda y mis compromisos.

Pero algo cambió.

Abría el placard, miraba mi ropa… y no sabía qué elegir.
Entré en crisis, mujer.
No entendía qué me estaba pasando.

¿Era cansancio acumulado después de semanas intensas?
¿Había perdido esa chispa, esa inspiración que siempre me acompañó?

Respiré hondo. Varias veces.
Y empecé a hacerme preguntas.

— ¿Por qué esta prenda ya no me representa?
— ¿Cuál es hoy mi estilo?
— ¿Qué quiero proyectar?
— ¿Con qué ropa me siento verdaderamente yo?
— ¿Cuál es el propósito de lo que visto?

Y así, pregunta a pregunta, empecé a descubrirme… otra vez.

Digo otra vez porque el estilo no es algo fijo.
Evoluciona con vos.

Tal vez antes tu forma de estar en el mundo resonaba con ciertas prendas que te acompañaron durante años.
Pero vos cambiaste.
Y tu estilo también.

Hoy no te vestís igual que hace diez años.
Ni igual que a los quince.
Puede que algunas prendas sigan ahí, en tu guardarropas…
pero vos ya no sos la misma mujer.

Volviendo a mi crisis: me tuve paciencia.
Aunque no siempre.

Hubo días en los que me enojé conmigo misma.
Por no tener ganas de pensar qué ponerme.
Por elegir algo que no me gustaba.
Por salir igual, incómoda, apurada, sin tiempo.

Y eso se notó.

En mi actitud.
En mi energía.
Hasta en la forma de caminar.

Sentía ganas de esconderme.
De volver rápido a casa, ponerme el pijama y acostarme a dormir.

Ese día estaba realmente enojada conmigo.

Entonces recurrí a mis hábitos de poder —si quieren, después hablamos de esto—
y a la autogestión emocional.

Cuando hice las paces conmigo misma, algo se acomodó.
Pude mirar la situación desde otra perspectiva.

Y entendí algo clave:

No había perdido claridad.
No había perdido mi chispa.

Simplemente… ya no era la misma.

Mi estilo estaba cambiando.

Volví a las bases.
A preguntarme quién soy hoy.

Y ahí lo vi con claridad:
mi lado creativo, mi parte fashionista, quería salir.
Quería expresarse.

Durante mucho tiempo me moví dentro de un estilo cuidado, clásico pero chic, elegante, estructurado.
Un estilo que decía:
“Me cuido, soy correcta, no paso de moda.”

Pero hoy mi interior quiere decir otra cosa.

Quiere decir:
“Hola, ocupo mi espacio sin pedir permiso.”

Y créanme cuando les digo esto:
vestirte desde ese lugar derriba muchas creencias.

No es vanidad permitirte ser creativa.
No es superficial elegir prendas que llaman la atención.

Una verdadera fashionista no se viste para agradar.
Se viste para expresarse.

Porque sabe que las prendas dicen quién sos,
y deja de importarle lo que los demás piensen.

Cuando te vestís con propósito, tu ropa deja de ser solo tela.
Se convierte en un recordatorio diario de quién elegís ser.

Y si hoy todavía no te sentís en tu mejor versión, vestite como si ya lo fueras.

Porque la ropa también construye identidad.
Y el mensaje que das al mundo empieza antes de que hables.

Los primeros minutos importan.
Y vestirte alineada a tu mejor versión abre puertas, genera oportunidades, cambia la energía.

No es solo la ropa.
Es cómo la habitás.

Si te vestís apurada, sin presencia, tu energía acompaña eso.
Y se siente.

Hoy, al permitirme expresar mi lado creativo, no solo cambió mi forma de vestirme.
Cambió mi actitud.
Mi estado de ánimo.
Mi mirada sobre mí.

Y si hoy te está pasando algo parecido, quiero decirte tres cosas:

Primero: una persona puede tener varios estilos. Al menos tres. Y está bien potenciar uno más que otros según la etapa.
Segundo: tenete paciencia. No todos los días son iguales.
Tercero: volvé a los básicos y elevá de a poco. Accesorios, detalles, intención. Menos es más… hasta que sepas qué querés potenciar.

Esto, mujer, nos pasa a todas en algún momento de la vida.

Las crisis de estilo no vienen a incomodarnos.
Vienen a despertarnos.
Y a dejarnos grandes aprendizajes.

Y ahora te pregunto:
¿a vos te pasó… o te está pasando?

         Con amor Mariam

Comentarios

Entradas populares